El coronavirus y la tauromaquia

Como pasa en casi todas las cosas de la vida, la pandemia provocada por el coronavirus tiene derivadas negativas, pero también positivas, como mínimo para algunos. Uno de las actividades que podrían verse más gravemente afectadas es la tauromaquia. El Covid-19 podría representar la ‘puntilla’ para las corridas de todos y, en general para un sector como el taurino cada vez más cuestionado éticamente por la sociedad española.

Valencia se queda sin corridas (de toros)

Como si de un picador cruel y carnicero se tratara –lo que es bastante habitual, por cierto-, el coronavirus ya se ha cebado con la feria de Fallas en Valencia. Por otro lado, en Madrid ya se ha suspendido el inicio de la temporada de todos. San Isidro está en el punto de mira del temido virus de origen chino.

¿Qué harán con los toros que seguirán vivos?

Los toros que cumplan los 6 años de edad no podrán ser lidiados en las plazas. Y no se sabe si podrán ser vendidos para las fiestas de los pueblos españoles en verano, donde los cazurros dan rienda suelta a su crueldad y les hacen de todo a las pobres bestias.

La solución de los taurinos: pedir dinero al Estado

Ante esta situación, el lobby taurino Fundación del Toro de Lidia ya ha solicitado una reunión con el Ministro de Cultura –José Manuel Rodríguez-, para pedir apoyo, es decir, dinero.

Vamos a ver cómo actúa el Gobierno de Pedro Sánchez, pero ante la lamentable situación económica que está viviendo España –uno de los países con más desigualdades y con una ciudadanía con menor poder adquisitivo de Europa-, sería escandaloso que se concedieran más ayudas (además de las que ya recibe) a un sector como el taurino que basa su aportación a la sociedad en la tortura y ejecución pública de animales.