Caracoles a la lata restaurante Can Barris Campllong

Los caracoles son un plato que –sirva de la forma que se sirva-, no puede gustar a todo el mundo. No se admiten matices: o eres un apasionado de ellos o no los probarías en tu vida. Lo que también está claro es que el restaurante que puede hacer que pases del ‘me dan asco’ a ‘soy fan absolutamente incondicional’ es Can Barris, el templo del caracol a la lata.

Llevo 35 años comiendo caracoles en Can Barris, uno de mis restaurantes preferidos. Tanto la cocina como la carta de este restaurante -toda una institución gastronómica en la demarcación de Girona-, han experimentado importantes modificaciones a lo largo del tiempo y han sofisticado, en cierta medida, su propuesta de valor.

Lo que siempre se ha mantenido inalterable han sido sus caracoles a la lata, el plato ‘estrella’ del restaurante. La joya de la Corona.

Caracoles a la lata únicos en el mundo

El secreto de los caracoles a la lata de Can Barris es, sin duda, su salsa. He tenido ocasión de comer este plato en muchos restaurantes y os puedo asegurar que no solamente es única, sino que es la mejor, de lejos, en relación a cualquier otro.

No me considero un ‘foodie’ loco, pero por los caracoles a la lata de Can Barris soy capaz de recorrer bastantes kilómetros hasta Campllong (Girona), pueblo en el que se ubica el restaurante, que considero de visita obligada.

Excelencia no significa siempre perfección

Como punto de mejora, se debe reconocer que -a pesar de estar siempre muy buenos-, los caracoles a la lata de Can Barris no siempre les salen iguales y, a veces, no están 100% al punto. A veces están un poco resecos porque, intuyo, no se cocinan y sirven sino que pasan algunos minutos fuera del horno y luego son recalentados.

Si bien esto es casi imperceptible para los que visitan puntualmente el restaurante no lo es para mí, que he comido este plato centenares de veces a lo largo de mi vida.

A lo largo del año se sirven miles de caracoles a la lata en Can Barris, que funciona como una auténtica factoría gastronómica. Con este volumen de producción es complicado alcanzar la perfección pero debemos tener en cuenta que estamos hablando de un plato ‘premium’ por el cual el cliente debe exigir siempre la misma propuesta.

Resto de la carta protagonizada por la cocina catalana

Al margen de los que yo considero míticos caracoles a la lata, la carta del restaurante Can Barris ejemplifica la cocina catalana más clásica. Hacen las cosas muy bien hechas y sin estridencias, así que es una apuesta segura.

En cuanto al precio, fácilmente alcanza los 50 euros por persona.